6 de marzo de 2010

X-Men. Dios ama, el hombre mata: una inmejorable adquisición.


Rara vez compro un libro, película, cómic, etc. sin tener una opinión cercana favorable al mismo. En el caso de X-Men: Dios ama, el hombre mata, de Chirstopher Claremont y Brent Anderson, pasé por alto esta norma y me fié de las críticas del cómic que pude leer en Internet, y en este caso, tenían razón.
Fijaos hasta qué punto deseaba leer esta obra, que al estar agotada en todas las librerías y tiendas online, sólo pude hallarla en todocolección, aún con dudas decidí comprarla, ¡y vaya como me alegro de haberlo hecho! Desde aquí gracias a Javier, que me la envió desde Santander en tiempo récord.

El tomo, de escaso grosor, tiene un marcado tinte retro, con uniformes super-horteras (con ese Coloso con un traje más propio del circo) y una Kitty Pride que, no me preguntéis por qué, no es "Gatasombra" sino "Ariel"... Aún así me ha gustado, me ha gustado y mucho porque una vez más los enemigos no son otros mutantes sino un humano, corrompido mentalmente por un extremismo católico, que no duda al matar a mutantes, incluso si estos son niños. Otro rasgo que me ha gustado es que mi buen amigo Magneto es esta vez aliado y no enemigo, y es Xavier quien es salvado por aquel, y no al revés.

Cuando hablo del enemigo, hablo claro está, del reverendo William Striker, que hace una aparición diferente y a la vez similar en el segundo filme de temática mutante. Sin embargo, en el cómic es mucho más cruel e implacable, con una historia familiar mucho más dramática y cruenta. No voy a contárosla aquí porque os recomiendo encarecidamente que la leáis vosotros mismos. Sin duda lo mejor de la obra es el abatimiento final de Xavier, un abatimiento al que no estamos acostumbrados, y el monólogo final de Cíclope, que demuestra nuevamente, porqué es el auténtico líder de los X-Men.

Como seguro que me habéis oído decir u opinar alguna vez, el motivo por el cual los X-Men son mis superhéroes de cómic favoritos, es porque lo que los hace "jóvenes dotados" es en muchos casos una maldición y un motivo de persecución. Unos están orgullosos de su poder, pero otros desean con todo su corazón llevar una vida normal. Unos tienen unos poderes tela de guapos, otros, por peligro o mediocridad de sus talentos, se debaten en si considerarlos don o maldición. Es ésto lo que hace a los mutantes humanos, sin serlo propiamente. X-Men es nuevamente una historia de discriminación, de aceptación, de matices sociales que le otorgan una profundidad que muchos pasan por alto. Con "Dios ama, el hombre mata", esto que os digo os quedará más claro que nunca.
¡Ale, pa' mi lista de cómics!

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