12 de julio de 2010

Aventura en Lleida (Día 13)


Parece mentira, pero ya llegamos al ecuador de mi estancia en tierras catalanas. Trece días han pasado desde mi llegada, y si no me equivoco, otros trece me quedan aquí hasta mi regreso.

Del día de hoy no hay mucho que contar, pero aunque lo hubiese, no puedo evitar empezar esta entrada con una palabra (bueno, dos): ¡CAMPEONES OEEEHH!

España campeona de la Copa del Múndo de fútbol, increíble. Tan increíble que yo de hecho, aún no me lo creo. Si ya costaba creer que habíamos llegado a semifinales, y después a la final, más difícil aún es creer que de verdad, hemos ganado. Nosotros estábamos viendo el partido en el bar, casi presos de un infarto cuando tuvimos que jugar la prórroga, pero ay, ay Don Andrés, gracias por no hacernos pasar por lo que hubiera sido la injusta agonía de los penaltis...

En la foto de arriba tenéis a los arqueólogos más futboleros celebrando la victoria en el bar del pueblo, de un pueblo catalanista, por cierto. Nos quedamos con cara de tontos cuando al empezar el partido, uno de los que estaba en el bar le quitó el sonido cuando sonaba el himno de España. Menos mal que nuestra compi Eva, la canaria, no se cortó un pelo y lo volvió a poner. Panda de hipócritas, quitas el himno, pero ahí estás, viendo el partido y celebrando los goles de “la roja”... Por cierto, hay mucho de hipocresía en eso del catalanismo, a mi vuelta os contaré algunos ejemplos, lo prometo.

En fin, que tras proclamarnos campeones del mundo (¿de verdad ha pasado, o ha sido todo un sueño?) nos fuimos a armar jaleo por el pueblo. En realidad todo el jaleo fuimos nosotros, y pese a que eran tan sólo las 23.30, daba cosilla, porque todo estaba casi en silencio, salvo algún que otro coche solitario tocando el claxon. En realidad habíamos dicho de bañarnos en el pantano si ganaba España, pero lo confieso, a la hora de la verdad no hubo huevos, porque estaba oscuro y lo único que se veía era alguna botella de plástico flotando, y como que no... La nota más bonita de la noche para mí fue cuando íbamos por la calle gritando y cantando y vimos a una mujer que nos miraba desde un balcón. Le pedimos disculpas por el jaleo y nos dijo, textualmente: “No lo sintáis, yo he llorado con el gol”. G.E.N.I.A.L.

Pese a nuestro breve periodo de euforia (hoy había curro y nos fuimos temprano a la cama), hoy me he levantado con un poquitín de bajona. Quedan sólo dos semanas, pero a veces, como esta mañana, dos semanas son mucho tiempo. Además el trabajo de laboratorio de hoy ha sido agotador y hemos tenido menos de media hora para almorzar. Por suerte, luego en la excavación la cosa ha estado más calmadita y el balance ha sido positivo. Ahora la gente se va al bar (cómo no) porque viene “un cantautor alemán”... yo voy a pasar, como de costumbre. ¿Sosa yo? Mucho, ¿algún problema con eso?

Que no, que no, que ahora toca mi sesión matinal de Skype, si el Internet me lo permite, claro.

¡Buenas noches a todos!

13/26

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