26 de abril de 2011

Murakami rules: Tokio Blues y Sputnik, mi amor


Si en lugar de escoger Sputnik, mi amor como segunda obra de Haruki Murakami, tras leerme Tokio Blues, hubiera cogido cualquier otra novela, probablemente no estaría redactando una reseña doble. La cuestión es muy sencilla, ambas obras son muy parecidas, tanto en historia, como en la forma del narrador y los distintos elementos que la componen. Esto, más que una reseña, es un análisis personal. ¡Ahí os va!

Tokio Blues tiene desde hace tiempo, una fama reconocida, y no es para menos. Ahora bien, un aviso: ojo, que este tío es japonés. No os va a contar la misma historia que os contaría un autor europeo o americano actual, al igual que Los Siete Samurais y Los Siete Magníficos sólo se parecen, bueno, en que son siete. La obra más famosa de Murakami cuenta la historia de un adolescente en el Japón de los años sesenta, Watanabe, a partir de su relación con las (pocas) personas cercanas a él. Leyéndolo, no podía evitar pensar en los hikikomori y toda esa peña rara... en serio, es que la peña es rara, rara. El adjetivo que mejor encuentro para la historia es... "japonesa"... Pero que esto nos quite el entusiasmo, el libro es al fin y al cabo, una historia de amor, fácil de leer pero no hecha para idiotas (como cierto best seller vampírico, u otro best seller empalagoso de origen italiano y lleno de candados), corto y editado en pasta blanda, o sea, baratito. Si aún no os convence os diré que hay sexo cada dos por tres... ¡a veces incluso lésbico! Ahora sí que os atrae, ¿verdad?

Sputnik, mi amor es aún más corto y fácil de leer. En este caso, no sabemos la época en la que se desarrolla, y ni tan siquiera, el nombre de su protagonista o narrador. Sólo sabemos que a veces le llaman "K." y que se sitúa en un periodo entre el 1900 y el 1999. El narrador, el famoso K., nos cuenta la historia de su amiga y amor imposible, Sumire. Su forma de ser tan extravagante, su sueño de ser escritora, su amor y deseo por una mujer mayor y casada... Sí, aquí también hay sexo (pero menos que en Tokio Blues) y lesbianas. Además, para variar, no la historia no se desarrolla sólo en Japón, sino que una parte transcurre en Grecia. El final decepciona un poco, desde mi punto de vista, pero os aseguro que amaréis al personaje de Sumire tanto como lo hace K.

Y ahora, mi fórmula de análisis de las obras de Murakami xD:
1 tío + 1 o 2 tías + un amor imposible + lesbianas + el tío cuenta la historia de la tía + sexo + un listado de canciones de cualquier gusto musical
= una obra de Murakami


1 comentarios:

Ancianamente dijo...

Me encanta Murakami y me encantó tu reseña! Muy divertida la manera de describir ambos libros, felicitaciones!

Abrazos!

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